domingo, 15 de enero de 2017

Desamotiné las palabras para limpiar el camino
pero la brecha amaestró los nudos
que acobardaron mis manos en tus muñecas.
No pude hacer más que intrincarme hacia tu risa
arrugarme el alma para no rozarte más
mientras un abrazo componía la madrugada


Desembarqué mi mercancía de sonrisas
en la playa que me ofreciste lejana
no pude lograr más que una insensata incertidumbre
al regreso del bumerang
que partió mi beso en irremediables silencios

Pude verte
mudo e intermitente
pude ir más hacia adentro
de ese laberinto que sabes construir
con el único fin de hacerme perder en tu espasmo

Fue una luna, de un 16, de una insolación de infortunios,
fue un cielo cordobés acuoso e inconstante,
de invasiones sin esfuerzo
de pasos húmedos
de desdoblamientos conocidos

Desamotiné las palabras para limpiar el camino
sin pensar que el día siguiente
quedarían sobre el asfalto
todos los restos
de tu ausencia siempre tan presente,
siempre tan laberíntica,
siempre tan intermitente...

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