domingo, 15 de enero de 2017

En mi sábado inflamablemente azul,
bajo la sombra de un Jacarandá
recopilé sabores,
puse todos los olores al fuego,
aparté silencios rústicos,
deletreé memorias felices,
mordí naranjas brillantes,
escribí letras volátiles,
quise ser una flor violeta
en la procrastinación de la primavera


En mi sábado inflamablemente azul,
bajo la sombra de un Jacarandá,
se tildó mi inocencia
al ver volar tu calma por mi cielito restringido.
Ahí fue cuando me encerré
entre las cáscaras de mis naranjas brillantes,
me zumbé un violeta,
me detoné el silencio,
y rompí el azul,
provoqué la inminente explosión
de tu calma,
de mi cielito restringido,
de mi sábado inflamable
Sobrevivió una memoria sonriente
y una naranja brillante
bajo la sombra de un Jacarandá.



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